jueves, 16 de julio de 2015

Cubiertas 700X28 para la vieja Razesa



Tras casi 5000 kilómetros las cubiertas amarillas Vittoria Zafiro 700X23 estaban para cambiarlas. Ya tenían la banda de rodadura muy deteriorada y los pequeños cortes era más que evidentes por toda la superficie. Aunque son unas cubiertas que me han gustado, resistentes, no muy pesadas y buenas rodadoras, me he cansado pronto del color amarillo. Soy muy tradicional y me gustan las cubiertas negras.

Nuevas cubiertas Michelin Dynamic Sport 700X28
Estado en se encontraban las cubiertas tras casi 5000km
 Resulta que cuando el verano pasado mi amigo Teruel me regaló la vieja Razesa, venía con unas cubiertas Michelin que quité por ser de medida de 700X28 y que como buen ciclista de carretera hispano lleno de prejuicios no podía llevar puestas en una flaca. Una de las mejoras cosas que te aporta el cumplir años es la capacidad de ir eliminando los prejuicios. Con esa experiencia de la edad y la información que obtienes de millones de usuarios de otros países he ido modelando mi vieja Razesa a mis usos y necesidades y no al dictado de la mayoría. De tal forma, la vieja Razesa lleva un sillín Brooks de piel, un desarrollo de 48-34 y 12-30 y ahora cubiertas de 700X28, elementos que para un ciclista Spanish ProTour la convierten en una abominación demoníaca.




 

Las cubiertas de 700X28 llevan una presión inferior (4 bares mínimo-6 bares máximo) a las de 700X23 (hasta 9 bares máximo), con lo que el rodar se percibe de forma inmediata mucho más confortable. Sientes como se absorben mucho mejor las irregularidades del asfalto y los baches no suponen un gran problema. El mayor balón te ayuda en zonas de grava o arena suelta, permitiendo incluso rodar por pistas de tierra. La supuesta merma de velocidad es imperceptible, rodando en las primeras salidas a las velocidades habituales. En concreto, las Michelin Dynamic Sport 700X28 son de tipo slick y tiene un rodar rápido y silencioso. En mi vieja Razesa las cubiertas de 700X28 entran sin ningún tipo de problema, e incluso podrían aceptar hasta 700X32. Las bicicletas de los años 80 y anteriores tenían grandes pasos de rueda y puentes de freno generosos. Las bicicletas modernas, a excepción de las consideradas para touring, audax o gravel, no suelen admitir esta medida de cubiertas. No obstante, cada vez son más los fabricantes que están optando por montar la medida 700X25 debido a la mejora y confort de marcha.


 




Recomiendo probar este tipo de cubiertas, por su notable comodidad y seguridad con respecto a las tradicionales de 700X23 y que sin embargo resulta casi inapreciable la merma de velocidad. Con una cubierta de 700X28 amplías enormemente el abanico de usos de tu flaca, pudiendo además de rodar por tus carreteras habituales, saltar a alguna pista de gravilla, cargarla con alforjas para cicloturismo o usarla sin problemas en la ciudad con sus arcenes llenos de piedras, arenilla y cristales.

sábado, 11 de julio de 2015

Alpujarra en Brompton: Final 5ª etapa Lanjarón-Granada (CONCLUSIONES)

Todo lo bueno acaba y nuestra aventura ciclista también llegó a su fin. Nos levantamos a las 06.30 horas y a las 07.15 horas estábamos saliendo de Lanjaron para evitar que nos cortaran la antigua nacional por donde discurriría el Rallye. La salida fue un tramo de continua bajada muy cómodo que nos llevó hasta Bézmar donde paramos a desayunar. Tras nuestro preceptivo café con tostadas de aceite y tomate de nuevo a dar pedales. El camino se retomó con una constante pero tendida subida. A pesar de ser temprano nos fuimos cruzando con muchas grupetas de ciclistas.

En poco más de tres horas llegamos a la estación de autobuses de Granada donde oficialmente acabó la Ruta "Alpujarra 2015: Friends & Brompton". Dejamos las bicis y nos hicimos la foto oficial de llegada.




Nos despedimos con la alegría propia de terminar nuestra aventura y la nostalgia por volver a la rutina diaria. Jose Mari ya nos pinchaba diciendo que ya había que ir mirando la próxima aventura. Me dió tiempo a asearme un poco en un baño y cambiarme de ropa. Como no podía ser menos, me fuí a la estación subido en mi Brompton. En el hall de la estación de autobuses la plegué y la guardé en su funda bajo las miradas extrañas de algunos viajeros. Cuando llegó el momento de subir al autobus con la Brompton en su bolsa nadie se dió cuenta que era una bicicleta lo que estaba introduciendo en la bodega del autocar.




En 2 horas de autobús llegué a casa. Mi aventuraenbiciplegable había concluido.


Conclusiones.-

* Hacer un viaje de cicloturismo es una experiencia que recomiendo a todo aquel que le guste el ciclismo. Es una forma de disfrutar del entorno única y que ningún otro medio de transporte te permite. Es la medida justa entre velocidad de desplazamiento y posibilidad de disfrutar de cada momento y lugar.

* El poder realizar un viaje de cicloturismo acompañado de amigos es una de las mejores opciones. El poder pedalear acompañado, disfrutar de los momentos en compañía, la seguridad del grupo y la solidaridad son ventajas de peso a realizarlo en solitario. Un grupo de cuatro a seis es el número ideal para jornadas ciclistas, ya que los ritmos son más fáciles de llevar y las rutas se agilizan mucho más. Nuestra "cuadrilla" ha sido la cuadratura del círculo. No hubiese encontrado unos compañeros de ruta mejores. Han sido el complemento ideal y nuestra amistad ha salido fuertemente reforzada de estas jornadas de sol y pedal. "Chapeu" por ellos y agradecerles su paciencia, solidaridad y estupendos momentos vividos.

* La ruta elegida es todo un acierto. Muchas veces estamos tan cegados por desplazarnos a sitios y lugares exóticos que obviamos las maravillas que tenemos tan cerca. He de decir que desconocía la belleza de algunos de los lugares que hemos visitado y que permanecerán en mi retina por siempre. Felicito a Jose Marí que fue el artífice de esta ruta tras una proposición genérica lanzada por mí. 

* Tremendamente orgulloso del comportamiento de mi pequeña bicicleta plegable Brompton durante toda la ruta. El realizar una ruta de estas características, con una orografía muy complicada y dura, cargado con peso y sobre una bicicleta con 6 velocidades y ruedas de 16" pone de manifiesto lo que he ido defendiendo en este blog desde su inicio: "¿Quién dijo que no se podía hacer con una bicicleta plegable?". No solo no se puede, sino que es mucho más ventajosa de realizar que con otras bicicletas tradicionales. El llegar a cualquier sitio y poder plegarla debajo de una mesa del restaurante, subirla a la habitación del hotel o regresar plegada en la bodega del autobús son puntos fuertes en este tipo de viajes ciclistas. Hay que matizar siempre que son rutas sobre asfalto, en mejor o peor condición, pero asfalto. Una vez puesta a rodar sobre el asfalto la Brompton se desenvuelve como pez en el agua y sin ningún tipo de complejo con sus hermanas de ruedas grandes.

* La T-Bag me ha vuelto a enamorar. Ya estaba convencido de su versatilidad, pero verla en acción en su entorno natural ha sido todo un disfrute. Es resistente, fuerte, inmensamente grande y todos sus bolsillos han sido utilizados. Para un viaje como éste, de 5 días, no he necesitado llevarla a plena carga, con lo que es una alforja que te ofrece un margen de carga para viajes de 10-15 días. Su sistema de carga frontal es increíblemente funcional, llegando a bajar puertos a mas de 60km/h sin ningún tipo de inseguridad.

* Un apunte negativo es el sistema de estacionamiento cuando la bicicleta esta cargada. Hay que tener mil ojos y reposarla sobre una superficie muy plana, sino es así, se caerá rápidamente. Es mucho más seguro dejarla abierta y apoyada contra una pared o valla.


viernes, 10 de julio de 2015

Alpujarra en Brompton: 4ª etapa Trevelez-Lanjarón

Como ha sido costumbre estos días, toca de nuevo madrugar y poder pedalear con la fresca de la mañana. Empezamos a rodar entre arboleda y el rumor del agua que asoma por todas partes. El desnivel es muy leve y hoy además, solo hay una subida fuerte en el Valle de Boqueira para llegar a Capileira. Hoy es día de turismo y vamos a visitar las zonas más turísticas de la Alpujarra granadina.



Pasamos Busquistar y llegamos a Pórtugos donde probamos el "Agua agria". Es una fuente que da un agua ferruginosa de fuerte sabor pero que parece ser tiene grandes propiedades medicinales y terapeúticas. La probamos pero ninguno llenó el bidón con el "Agua agria".



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Nos desviamos algo de la ruta para bajar a ver unos pueblos típicos alpujarreños muy bien conservados, Ferreirola y Mecina Fondales. La bajada es tan pronunciada que al poco de comenzar al bajar con el freno muy apretado, la Brompton empieza a chillar y el pitido se hace ensordecedor. Tras parar para comprobar la rueda me quemo al tocar la pista de frenado. Debo continuar andando para que se refrigere. Es el problema de las ruedas de 16", que si hay que bajar mucho tocando el freno a poca velocidad no da tiempo a que se refrigere la llanta y se calienta en exceso.





Volvemos a subir de nuevo a la carretera principal con unas rampas muy duras del 12%. Pasamos de largo por Pitres y llegamos al mirador del Barranco de Poqueira donde empezamos la subida hacia Pampaneira, Bubión y parada para reponer fuerzas en Capileira.

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Pampaneira, Bubión y Capileira son pueblos de "postal". Totalmente encalados, parece que se resbalan por las paredes del barranco. Son de los parajes que necesariamente hay que visitar. También se percibe que viven totalmente del turismo y hay mucho bullicio por sus calles y comercios. Tras tomar unas cervezas con sus correspondientes tapas, iniciamos la bajada que es una delicia para todos los sentidos. Cubiertos entre frondosos árboles, rodeados de frescor y escuchando constantemente el rumor del agua.


Toca una tremenda bajada hasta llegar a Órgiva que la atravesamos a la hora de comer y decidimos llegar a nuestro destino, Lanjarón y comer allí. Para llegar a Lanjarón nos encontramos la última subida del día, que se hace muy dura por la temperatura que nuevamente alcanza los 40ºC. 




Llegamos con tiempo para comer, dormir siesta y hasta darnos un chapuzón en la piscina. Por la tarde aprovechamos para andurrear por el pueblo de Lanjarón que se encuentra abarrotado de gente por desarrollarse el domingo un Rallye. Buscamos un local para cenar que  nos habían recomendado y que estaba en la otra punta del pueblo, aunque mereció la pena. El domingo acaba la aventura plegable y hay que madrugar otra vez para evitar que  nos cortes el trazado del Rallye.







jueves, 9 de julio de 2015

Alpujarra en Brompton: 3ª etapa Laroles-Trevelez

La tercera etapa sería la más dura de todas en cuanto a la dureza del terreno pero a su vez la más atractiva por adentrarnos de pleno en la Alpujarra granadina. Como estábamos alojados en Laroles, aprovechamos para asecender el Puerto de la Ragua sin tener que ir cargados. Quedamos en levantarnos pronto y a las 07.00 horas estábamos desayunando y las 07.30 iniciábamos la subida al Puerto de la Ragua. Con sus casi 16 kilómetros de constante subida y una pendiente media del 6% era todo un reto para hacerlo sobre una Brompton. Salimos de Laroles y las primeras rampas son muy duras, del 10-12% marcando los ritmos de cada uno. Pronto nos adecuamos a nuestro propio ritmo y comienzo a subir con Jose María con quien iré todo el puerto. El desarrollo a 1ª velocidad en la Brompton me ofrece 2.32 metros, casi idéntico al desarrollo de mi Razesa con 50-34 y 12-30 que con plato de 34 y piñón de 30 me da 2.36 metros. Con ese desarrollo hago la subida en 1 hora y 38 minutos a velocidad media de 9.5 km/h. Durillo pero realmente cómodo para hacerlo con la Brompton.







Una vez subida la Ragua bajamos de nuevo a Laroles donde reponemos fuerzas, cargamos las bicicletas y continuamos nuestra ruta Alpujarreña con la sonrisa en el rostro por haber hecho bien los deberes. Pasamos Valor y llegamos literalmente asados  por el sol a Yegen donde nos "bañamos" en su fuente. El calor es tan sofocante que tengo que quitarme el caso y usar el chambergo para protegerme del sol. No suelo ir sin casco, pero el poder mojar el chambergo en las fuentes reducía mucho la sensación de calor y el tráfico era inapreciable.







Al salir de Yegen, vemos a un hombre mayor sentado cómodamente bajo una higuera que nos dice que no son horas de ir en bici, nos reimos y le contamos desde donde venimos. Nos pregunta que si pretendemos con este calor ir hasta Trevelez y dice que "hay que tener huevos para subir a Bérchules con esa bicicleta". La pequeña Brompton va haciendo amigos por donde va. Prevenidos por la advertencia paramos en Mecina Bombarón donde volvemos a refrescarnos en la fuente del pueblo, aplicarnos protecctor solar y continuar.



La subida a Bérchules se nos hace muy dura con más de 40ºC y como la hora se nos había echado encima decidimos continuar hasta Juviles donde paramos a comer. Jose Mari que es el encargado de las relaciones institucionales con la gente local rápido localiza un bar donde nos darán de comer como en casa de nuestra abuela. Tras una copiosa comida prolongamos la sobremesa con café y charla con los dueños del bar que son gente encantadora y afable. Durante la charla le comento al dueño del bar la posibilidad del regreso desde Granada bajando hasta Órgiva y continuar hasta Haza del Lino y bajar a la Rábita, pensando que todo sería bajada. El hombre se echa las manos a la cabeza y nos enseña que por medio está la Sierra de la Contraviesa con una subida durísima. El regreso en bici queda totalmente suspendido y compruebo como la ingnorancia es el alimento de los valientes.



A las 18.00 horas antes de irnos hacemos la visita obligada a la fuente del pueblo para afrontar la última subida del día hasta Trevelez que es el pueblo más alto de España con casi 1500 metros de altitud.








Trevelez es mucho más bonito de lo que esperaba. El valle donde está situado es frondoso, repleto de vegetación, olor a primavera y agua por todas partes. La entrada al pueblo es por un puente sobre el río que  nos incita a hacer una parada y un baño para concluir nuestra etapa.



El viaje aunque había concluido tenía la última sorpresa, nuestro alojamiento se encontraba en el barrio alto, debiendo subir empinadas rampas hasta llegar al merecido descanso. Ha sido la etapa más dura, pero sin duda la más bonita y espectacular. La imagen de Trevelez ha merecido la pena y a pesar de todo el calor pasado, la abundante agua y fuentes han hecho que se sobrellevara con toda la ilusión.